Querida Iglesia, querida familia en la fe:
Somos elegidos por Dios.
Entramos al 2026 con realidades diversas. Algunos llegan con gratitud, otros con preguntas, otros con cargas y luchas. En medio de todo eso, la Palabra de Dios nos recuerda algo firme: Dios gobierna la historia, y nuestra vida no está fuera de su propósito eterno.
Lectura: Efesios 1:3-10
Dios nos bendijo con toda bendición espiritual en Cristo. Qué honor disponer de toda bendición espiritual. Nuestra fe no comenzó cuando nosotros buscamos a Dios, sino cuando Dios pensó su plan y decidió revelarlo en Jesucristo.
Permanecer en Cristo es la manera de vivir dentro del propósito del Padre. Dios nos eligió con una dirección clara (predestinó). Fuimos recibidos como hijos, con plenos derechos filiales. Somos familia.
Y fuimos elegidos para la alabanza de la gloria de su gracia. Nuestra vida existe para reflejar esa gracia. Somos la expresión visible de esta obra en la tierra. Somos su Iglesia.
En Cristo tenemos redención por su sangre. El pecado había marcado nuestra historia, pero la gracia de Dios actuó con poder restaurador, trayendo perdón, vida nueva y reconciliación a todos los que creen para obedecer. Lo seguimos con gratitud, con obediencia y con gozo, porque sabemos a quién pertenecemos.
El propósito final de Dios es reunir todas las cosas en Cristo. Él está restaurando el orden bajo la autoridad de su Hijo. Y nosotros somos parte de ese plan. Somos la expresión visible de esta obra en la tierra.
Mi oración al comenzar este 2026 es que caminemos como lo que somos: hijos amados, redimidos por gracia, elegidos con propósito.
Con gratitud, fe y esperanza, camino junto a ustedes bajo esta verdad eterna.
Con amor en Cristo,
Pablo
Que toda la Iglesia viva en obediencia, carácter transformado y vida espiritual profunda.
Un mover del Espíritu Santo, sostenido y transformador, que renueve corazones y despierte ministerios.
Amor, paz y unidad compartida que fortalezca a todo el cuerpo de Cristo.
Matrimonios, padres e hijos ordenados y firmes como hogares de fe y testimonio.
Formación y levantamiento de líderes, maestros y obreros llenos del Espíritu, fieles a la visión y fructíferos.
Crecimiento, apertura y consolidación de más Grupos de Crecimiento.
Crecimiento del CECIEMA y la Universidad IEMA, formando nuevas generaciones con excelencia. Escuela de oficios.
Más almas para Cristo, programas para niños, adolescentes y jóvenes, y contenidos creativos que alcancen multitudes.
Crecimiento de Mutual La Roca, ayuda comunitaria, centros de rehabilitación, hogares de cuidado y nuevos misioneros enviados.
Templos, centros regionales, predios para retiros, transporte propio y presencia en nuevas ciudades.
Recursos abundantes, administración sabia y ofrendas extraordinarias.
Presencia en todos los sistemas de cable y múltiples plataformas de internet. Programas en distintos idiomas.